Yo soy yo, mis circunstancias y mi microbiota

Antes de que acabara el curso pasado se publicaron algunos artículos en el blog de Nutribiótica que no llegué a reseñar aquí.

Sobre el eje intestino-cerebro escribí dos artículos: uno sobre los trastornos del espectro autista (TEA) y otro hablando de la enfermedad de Parkinson. ¡Gracias a Nutribiótica por las magníficas infografías! Ambos están escritos de forma relativamente reciente y se podría considerar que ambos escritos aún tienen plena vigencia. Dicho eso, quizá tan pronto como por Navidades o el año que viene hubiera que actualizarlos. Las vías de estudio que se han abierto con la microbiota en todo lo que tiene que ver con procesos neuropsiquiátricos, trastornos del neurodesarrollo o patologías neurodegenerativas son apasionantes y prometedoras. No es que solo con la modulación de la microbiota se puedan «curar» este tipo de trastornos. Sin embargo, que hay que tener en cuenta la salud de la boca y el intestino y el estado de la microbiota en cualquier persona que tenga un problema de este ámbito, es innegable. En los próximos años seguro que irán surgiendo cada vez más aplicaciones clínicas de los conocimientos que genera la ciencia básica.

Una de esas aplicaciones clínicas es la administración de probióticos. La otra, el trasplante de microbiota fecal. Sobre este tema escribí otro artículo. Yo no estoy en contra del uso de trasplante fecal. Tampoco estoy a favor del uso indiscriminado sin control de los probióticos. En el artículo profundizo más sobre ambos métodos de modulación de la microbiota. Hay otros, claro: prebióticos, fagos, BCT, CRISPR, antibioterapia, alimentación.

Ahora la microbiota está «de moda». ¡Y con razón!, es como una gran revolución dentro de la biología aplicada a la medicina. Lo que la genómica nos prometía y no nos ha dado aún, parece que nos lo puedan dar la microbiómica y la metabolómica.

Y así pasa que se escriben miles de artículos sobre microbiota. El número de artículos sobre estos temas ha crecido de forma exponencial sobre todo en los últimos 5-10 años. Sin embargo, si vemos solo las múltiples revisiones,  casi en todas se acaba revisando más o menos lo mismo, una y otra vez. Es más, se perpetúan algunos errores que ya deberían haberse superado, como los famosos «2 kilogramos de bacterias por persona» (en teoría serían más bien 200 g, pero váyase a saber si esta nueva estimación realmente es la correcta).

El campo de estudio de la microbiota es MUY extenso. Y aun así, en realidad no sabemos aún «nada». Imaginemos que hay por saber «un millón» (en cantidad) sobre la microbiota. Pues lo mismo sabemos 100 o 1000 (ni siquiera sabemos qué porcentaje real de conocimiento tenemos). Es más, no podemos saber lo que no sabemos. Una persona única, ¿cuánto puede saber de microbiota? Pues depende de cuánto tiempo le dedique a su estudio, pero «poco» pensando en todo lo que hay que conocer. Los esfuerzos colaborativos transnacionales son fundamentales para aumentar los conocimientos en este campo. La divulgación también es fundamental, los cursos, la formación.

Estudiar todo lo que tiene que ver con la microbiota en realidad es como una droga. Ideal para yonkis de la información. Además da pie a elaborar preciosas ilustraciones y gráficas interrelacionando un montón de conceptos complejos. A mí los artículos que tienen muchas imágenes bonitas me producen una satisfacción raruna. Ver belleza en esta imagen, ¿es normal? O en esta otra. El artículo en el que aparece esta segunda gráfica tiene una sección que reza: «Normal Psychology and Behavior Cannot Exist Without Gut Microbiota» («la psicología y la conducta normales no pueden existir sin la microbiota intestinal»).

Hace más de un año vi un simposio sobre evolución humana en el que hablaban sobre la piel y su microbiota. Y venían a decir que en realidad el ser humano no es más que el transporte y la residencia de nuestra microbiota. Modula nuestra conducta, nuestra salud, cómo nos alimentamos. Si uno se hace un apasionado de la microbiota, ¿es porque sus «bichitos» así lo han «decidido»? En plan: «Oye humano, habla de nosotros, que estamos aquí y somos importantes, últimamente nos tratas mal».

 

 

 

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